El Niño en Santander: la cuenta la cobra la luz
NOAA e IDEAM le dan 69% de probabilidad al Niño más fuerte desde 1950. En 2024 el golpe no llegó por los alimentos: llegó por la tarifa de energía.

El 69%. Esa es la probabilidad que la agencia atmosférica de Estados Unidos le asigna a que el fenómeno de El Niño alcance entre octubre y diciembre de este año una intensidad superior a la de todos los eventos registrados desde 1950. Y la estadística de que sea "un Niño muy fuerte" es de 95% entre octubre y diciembre de 2026.
No es un pronóstico de prensa. Es la cifra del boletín del Climate Prediction Center de la NOAA del 13 de agosto de 2026, y el IDEAM la replicó ese mismo día para Colombia.
Para Santander la pregunta no es si va a llover menos. Es por dónde llega la factura. Y el episodio anterior dejó la respuesta escrita en los datos: no llegó por la plaza de mercado. Llegó por el recibo de la luz.
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¿Qué dicen hoy las autoridades?
El estado oficial es Aviso de El Niño, con el fenómeno ya presente y fortaleciéndose. NOAA le da más del 90% de probabilidad de que sea un evento "muy fuerte" durante el otoño e invierno del hemisferio norte, es decir, el segundo semestre de 2026 y el comienzo de 2027.
El IDEAM añade el dato que importa acá: prevé reducción significativa de las precipitaciones en las regiones Pacífica, Andina y Caribe, con mayor evaporación, episodios de estrés hídrico y reducción de caudales y de niveles de embalses. Santander está en la región Andina.
La lección de 2024: el golpe no llegó por los alimentos
Esta es la parte contraintuitiva, y está en las cifras del DANE.
En marzo de 2024, en el punto más seco del episodio anterior, la inflación anual de alimentos tocó su piso: 1,73%, con un IPC total de 7,36%. Al cierre de 2023, con El Niño ya declarado, los alimentos habían subido 5% anual, la segunda división más barata de toda la canasta.
Mientras tanto, la tarifa de electricidad llegó a +22,46% anual en enero de 2024 y se mantuvo cerca del 20% durante meses. La división de servicios del hogar —alojamiento, agua, luz y gas— aportó 2,82 de los 7,16 puntos de la inflación anual de abril de 2024: fue el mayor contribuyente de la canasta.
En Bucaramanga la señal fue más fuerte que en el país. En julio de 2024 los servicios del hogar subieron 10,76% anual en la ciudad, frente a 9,06% nacional: la tercera cifra más alta de Colombia después de Valledupar y Montería.
El daño en alimentos existió, pero fue quirúrgico y con rezago. La papa pasó de -18,13% anual en enero de 2024 a +97,39% en julio. El arroz, del que más se habló, se movió +1,47% en ese mismo julio.
Por qué Santander no es espectador
Santander no solo consume energía en un Niño: la genera. Hidrosogamoso produjo 5.367 GWh entre agosto de 2025 y julio de 2026, el 6,16% de toda la electricidad del país, según los registros de XM, el operador del sistema. Es la cuarta central del país.
Y produce por encima de su tamaño: con el 3,75% de la capacidad instalada nacional entrega el 6,16% de la generación. Eso significa que trabaja duro, y que cuando le falta agua, al país le falta más de lo que su tamaño sugiere.
El departamento tenía 1.319 megavatios instalados en 2024 —881 hidráulicos y 436 a gas—, según el boletín estadístico de la UPME. Es una pieza del mapa productivo que va más allá de Ecopetrol, y en un Niño es la que primero se siente en las facturas de todo el país.
La señal que ya se ve en el río
Los datos de XM al 13 de agosto de 2026 muestran dos cosas que conviene leer juntas.
La primera tranquiliza: el embalse Topocoro, que alimenta a Hidrosogamoso, estaba en 80,87% de su volumen útil, por encima del agregado nacional (77,85%).
La segunda no. Los aportes del río Sogamoso en lo corrido de agosto sumaban apenas 43,67% de su media histórica, peor que el 58,08% del sistema nacional. El embalse está lleno, pero el río que lo llena viene flaco.
Ya pasó antes, y con más fuerza que en el resto del país: en abril de 2024 Topocoro cayó a 16,08% de su volumen útil el mismo día en que el agregado nacional estaba en 28,56%. Se vacía más rápido que el promedio de Colombia.
El precio ya se movió. El promedio de bolsa de los primeros once días de agosto de 2026 fue 966,67 pesos por kilovatio hora, cuatro veces el de agosto de 2025 (241,39). En febrero de este año iba en 124,42.
¿Y el agua de Bucaramanga?
El área metropolitana llegó mejor parada que buena parte del departamento. El acueducto metropolitano, amb, informó el 30 de julio de 2026 que tiene 4.600 litros por segundo de capacidad instalada de tratamiento frente a una oferta mínima de las fuentes cercana a 2.400 litros por segundo, para 1,2 millones de habitantes.
La Alcaldía de Bucaramanga adoptó el 10 de junio de 2026 medidas preventivas de reducción de consumo. No decretó racionamiento. Para dimensionarlo: Bogotá estuvo un año entero racionando y solo terminó el 12 de abril de 2025, tras 34 ciclos de cortes.
La provincia es otra historia. En febrero de 2024, más de 20 municipios de Santander declararon calamidad pública por El Niño y 26 reportaron desabastecimiento de agua, según la Gobernación. Entre ellos Barichara, Los Santos, Vélez y Aratoca. El área metropolitana aguantó; el resto del departamento, no.
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Qué pasó con el cacao y la palma
Aquí hay que separar dos historias que suelen contarse como una sola.
El cacao santandereano no cayó con el Niño anterior: subió. Las Evaluaciones Agropecuarias de MinAgricultura registran 38.385 toneladas en 2024, por encima de las 38.194 de 2023 y las 37.232 de 2022, sobre 65.101 hectáreas. Santander sigue siendo el primer productor del país, como ya se ha contado en la nota sobre su peso en la producción nacional.
La palma sí sintió el golpe, aunque medido a escala nacional: la producción colombiana de aceite crudo cayó 6,6% en 2024 —121.000 toneladas menos que en 2023—, y Fedepalma lo atribuyó explícitamente a El Niño y a la sequía en las zonas palmeras.
Qué revisar de aquí a diciembre
Si usted tiene un negocio en Santander, hay tres cifras que valen más que cualquier pronóstico.
El precio de bolsa de la energía. Es el que se traslada a las tarifas con rezago. Ya se cuadruplicó en un año y el episodio apenas empieza. Si su empresa está en el mercado no regulado y le vence un contrato en los próximos meses, ese vencimiento vale más que el clima.
El gas. El país entró a este Niño con menos gas propio: la producción declarada bajó de 1.186 GBTUD en 2021 a 808 en 2026, y en el primer semestre de este año el 26% del suministro fue importado. En un Niño las térmicas queman más gas, y el que falta se compra afuera.
Los aportes de los ríos, no el nivel de los embalses. El nivel dice cómo se llegó. Los aportes dicen para dónde se va. Hoy el Sogamoso está en 43,67% de su media histórica.
Una advertencia que la propia NOAA incluye en su boletín y que conviene repetir: con un evento de esta magnitud las probabilidades de sufrir impactos son mayores, pero no están garantizadas. El Niño describe el Pacífico tropical, no el municipio de nadie.
Lo que sí está medido es lo que pasó la última vez. Y la última vez, en Santander, la cuenta la cobró la luz.
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