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Finanzas personales Redacción propia

Presupuesto del hogar: la regla del 30% no alcanza

Con dos millones de ingreso, el 30% para vivienda no cubre un arriendo en Bucaramanga. Un método que arranca por el piso de gastos y no por porcentajes.

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Persona organizando facturas y recibos sobre una mesa
Dos pasajes diarios de bus durante un mes hábil suman $132.000 por persona en 2026. Archivo particular

La regla que circula en todas partes dice que la vivienda no debe pasar del 30% del ingreso. Hagamos la cuenta con el salario mínimo de 2026.

Un trabajador que gana $1.750.905 más el auxilio de transporte de $249.095 recibe $2.000.000 exactos. El 30% son $600.000.

Ahora reste de ahí la administración y los servicios, que llegan con el arriendo aunque no aparezcan en el aviso. Lo que queda para el canon son unos $400.000. En Bucaramanga eso no arrienda casi nada.

La regla no está mal. Está importada. Y los presupuestos que se arman con porcentajes ajenos se rompen el día 12.

El método: de abajo hacia arriba

La alternativa es simple y poco popular, porque obliga a mirar cifras exactas en vez de proporciones cómodas.

Primero se calcula el piso: la suma de lo que no se puede dejar de pagar este mes sin consecuencias. Arriendo, servicios, transporte, alimentación básica, salud y las cuotas de deudas ya adquiridas.

Después se compara con el ingreso. Lo que sobra es el presupuesto real, y esa cifra —no un porcentaje— es la que manda.

Si el arriendo se come el ingreso completo, el problema no se arregla con disciplina. Se arregla cambiando una variable grande: la vivienda, el transporte o la deuda. Nada más mueve la aguja.

Los cuatro números que hay que tener antes de empezar

Casi nadie los tiene a mano, y sin ellos el presupuesto es adivinanza.

Uno. Lo que paga de vivienda, completo. Canon más administración más servicios. Si arrienda, tenga presente que en 2026 el canon solo puede subir 5,10% y una vez cada doce meses. El cálculo completo está en la nota sobre cuánto arriendo se puede pagar sin ahogarse.

Dos. El transporte real. En 2026 el pasaje en Bucaramanga quedó en $3.000 en rutas cortas y $3.600 en las largas, tras un alza de $300. Dos pasajes al día durante un mes hábil son $132.000 por persona, y $158.400 si vive en las rutas largas. Para un hogar de dos que se mueven en transporte público, eso son entre $264.000 y $316.800 al mes: más del 13% del salario mínimo.

Tres. El consumo de servicios, no el valor de la factura. El dato que importa en la luz son los kilovatios. En Bucaramanga el subsidio llega hasta 173 kWh al mes; por encima de eso cada kilovatio se cobra a tarifa plena. En agua, el consumo promedio de un hogar es de 13 metros cúbicos. Cómo bajar ambos está en esta guía de servicios.

Cuatro. Las cuotas de deuda que ya tiene. No lo que debe en total: lo que sale cada mes. Es el único de los cuatro que ya está comprometido y no se puede renegociar de un mes a otro.

Donde se rompen casi todos los presupuestos

No es en el mercado ni en los antojos. Es en los gastos que llegan una vez al año y que nadie prorratea.

El SOAT, la tecnomecánica y el impuesto vehicular llegan juntos y valen varios cientos de miles de pesos. El calendario completo, con las fechas y los valores de 2026, está en la nota sobre los gastos de moto y carro en Santander.

A eso se suman el predial, las matrículas, la prima de la póliza de arrendamiento y la declaración de renta de quien está obligado.

La solución es aritmética, no moral: sume todo lo que llega una vez al año, divídalo entre doce y trátelo como un gasto fijo mensual. Un hogar que aparta $150.000 al mes tiene $1.800.000 en diciembre y no tiene que endeudarse para pagar el SOAT.

Un presupuesto que solo cuenta los gastos mensuales está mal armado por diseño, aunque se cumpla al pie de la letra.

Qué hacer con lo que sobra, y en qué orden

Cuando queda algo, el orden importa más que el monto.

Primero, el colchón de emergencia. Un mes de gastos fijos, en una cuenta separada y de acceso inmediato. No es inversión: es lo que evita que una urgencia se convierta en una tarjeta de crédito.

Segundo, la deuda cara. Si tiene saldos rotativos o tarjeta, pagarlos rinde más que cualquier producto de ahorro, porque la tasa que le cobran es siempre mayor que la que le pagan. Cuánto puede deber un hogar sin ahogarse está en la nota sobre deuda sana.

Tercero, el ahorro con destino. Un ahorro sin propósito se gasta. Uno con nombre y fecha, no.

Ese orden no es opinable: cada peso que se ahorra al 12% mientras se debe al 28% pierde plata.

Cómo saber si el presupuesto está mal armado

Tres señales, y ninguna requiere una hoja de cálculo:

Llega a fin de mes con el cupo de la tarjeta usado. Si el crédito rotativo cubre el hueco todos los meses, el presupuesto no está apretado: está desbalanceado, y el desbalance crece con intereses.

Los gastos anuales lo toman por sorpresa. Si el SOAT es una mala noticia cada año, faltó dividir entre doce.

No sabe cuánto gasta en servicios. Pagar la factura sin mirar los renglones significa que ese gasto no está administrado, solo pagado.

Lo que este portal no le va a decir

No le vamos a decir en qué porcentaje repartir su ingreso. Depende de si arrienda o tiene vivienda propia, de cuánta gente depende de usted, de si se mueve en bus o en moto, y de qué deudas trae de antes.

Lo que sí puede afirmarse es el método: primero el piso, después el sobrante, y los gastos anuales divididos entre doce desde enero. Con eso ya se decide distinto.

Siga leyendo: Ahorro programado o CDT: cuál conviene a 3, 6 y 12 meses

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